Descubre el Camino de San Frutos
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Entre hoces escarpadas, pueblos de piedra y siglos de historia, el Camino de San Frutos se abre paso como una de las rutas de peregrinación más singulares de Castilla y León. Lejos de las grandes masificaciones de otros itinerarios, este camino invita a descubrir, paso a paso, la esencia más auténtica de la provincia de Segovia.
Con cerca de 80 kilómetros de recorrido, esta senda une la capital segoviana con la ermita de San Frutos, situada en el término de Carrascal del Río, en pleno Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Allí, en un espectacular meandro rocoso sobre el río, se levanta la Ermita de San Frutos, un enclave cargado de espiritualidad y considerado uno de los lugares más emblemáticos del paisaje segoviano.

Un recorrido entre patrimonio y tradición
El camino sigue las huellas de San Frutos, patrón de la ciudad, y atraviesa hasta 17 municipios que conservan un valioso patrimonio histórico, artístico y cultural. La ruta parte desde la ciudad de Segovia y se adentra en su entorno rural, combinando tramos de naturaleza con paradas en localidades llenas de historia.
Entre los puntos más destacados del recorrido se encuentra Pedraza, una de las villas medievales mejor conservadas de España, o el imponente Castillo de Castilnovo, que emerge en mitad del paisaje como testigo de siglos pasados. También sobresale la histórica Sepúlveda, puerta natural a las hoces del Duratón y referencia imprescindible del románico castellano.

Iglesias, arte y pequeños tesoros
Más allá de sus grandes hitos, el Camino de San Frutos permite descubrir rincones menos conocidos pero igualmente valiosos. A lo largo del recorrido, el peregrino puede visitar templos como la Iglesia de la Vera Cruz, una joya de origen templario; la iglesia de San Bartolomé en Basardilla o la parroquia de San Vicente Mártir en Pelayos del Arroyo, ejemplos del rico patrimonio religioso de la provincia.
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