El etnógrafo Carlos Antonio Porro presenta el jueves 19 de noviembre a partir de las 19.00 horas en el salón de plenos del Palacio Provincial el libro “Etnografría de la imagen en Segovia. La colección del Padre Benito de Frutos”. Esta publicación es el fruto de más de dos años de trabajo que Porro ha podido realizar gracias a una de las primeras becas de investigación concedidas por el Instituto de la Cultura Tradicional `Manuel González Herrero´, organismo dependiente de la Diputación Provincial.

Porro se muestra muy satisfecho del resultado obtenido y cree que la publicación que se presentará el jueves en Segovia servirá de “libro de cabecera para quien quiera dedicarse a trabajar la indumentaria de baile”. “Para mí es el trabajo que con más gusto y más placer he hecho, aunque también con más sacrificio. Gracias a la beca me he obligado a sentarme, a escribir, contrastar información, documentar y trabajar en serio, pues conocía fotos, pero nunca me ponía en firme a trabajarlo”.

Carlos Porro es licenciado en Geografía e Historia en la especialidad de Arte y Técnico Especialista de la Tradición, coordina desde 1985 el “Archivo de la Tradición Oral” de la Fundación “Joaquín Díaz” de Urueña (Valladolid). Ha manejado el autor cerca de 300 placas de las más de 1.300 que componen el archivo del Padre Benito de Frutos, que se guarda en el Santuario del Henar de Cuéllar. En concreto, seleccionó aquellas de tipo costumbrista. Son placas fotográficas que Benito de Frutos realizó entre 1905 y 1928 por la provincia de Segovia, en localidades como Zamarramala, Riaza, El Espinar, Frumales, Sanchonuño o Cuéllar. “Algunas fotos se conocían, pero no estaban documentadas ni datadas”, recordó Porro, quien ha realizado un estudio de cada placa, datándola y fechándola, porque “no se sabía ni a qué pueblo correspondía, ni a que fiestas”.

 

Digitalización, localización y natación de las fotografías 

El etnógrafo dedicó casi un mes a limpiar y digitalizar las fotografías en el mismo Santuario del Henar. “Dedicamos unos diez minutos al escaneo de cada una con la idea de que no volvieran a tocarse nunca más. Después las volcamos en positivo e hicimos una copia para poder trabajar con ellas”. La mayoría de las placas son de 10×15 centímetros, aunque hay algunas más grandes, de 20×15 centímetros.

Después vino un trabajo más minucioso de localización y datación de cada una de la fotografías para lo que recurrió a distintos instrumentos como la hemeroteca de El Adelantado; los archivos históricos de Cuéllar, Villacastín o El Espinar; el archivo Municipal de Segovia o la Biblioteca de la Diputación; y otros periódicos y revistas de 1900 a 1930 para “ver que fiestas, encuentros o visitas había, que nos permitieran localizar cada una de las fotografías”. “Hemos compuesto una especie de puzzle, viendo qué relación tenían unas fotografías con otras, y al final hemos localizado una a una, el por qué de la foto y el momento en que se hizo, y casi hemos llegado a descubrir el nombre de cada de los protagonistas de cada placa”. El resultado ha sido un estudio de etnografía muy importante a partir de esas 300 fotos, que ha permitido comparar piezas y establecer límites comarcales del uso de determinadas prendas. El libro, que se divide en quince capítulos,  puede adquirirse ya en las librerías

Foto: imagen digitalizada por Inma San José Negro /Archivo Fotográfico del Padre Benito de Frutos