“Tan solo quiero retratar un pedacito de mi vida, de nuestra vida, la de mi familia con el Tea. Unas siglas que nos van a acompañar toda la vida, pero son eso, unas siglas. No creáis que nos condiciona la vida, nada de eso. El Trastorno del Espectro Autista, forma parte de la personalidad de Nacho, de mi hijo. Un niño alegre, que juega, que se ríe, que se hace querer, que no habla ni controla esfínteres pero que va al cole, juega en los columpios, con los coches, se ríe, llora cuando se cae… Y a diferencia de muchos niños de su edad, expresa sus sentimientos.

¿Pero no es autista?, pues no lo es, tiene autismo que es diferente y eso no le hace ser frio, agresivo, solitario, o asocial. Tiene autismo sí, pero es cariñoso, dulce, con una mirada que te comunica lo que su voz aun no puede decir, con una alegría de vivir que te desborda.”

Con este discurso, la Asociación Autismo Segovia acercaba el pasado 2 de abril la crónica del Autismo a los segovianos. Una ciudad, que se han volcado de lleno con las diferentes actividades que han celebrado, desde el martes 29 de marzo, los actos de conmemoración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

El pistoletazo de salida se celebró el martes 29 de marzo con un concierto benéfico, ofrecido por la Banda del Conservatorio de Música de Segovia junto a la Banda y Orquesta de cuerda del Oak Park & River Forest High School de Illinois (USA), que llenó el auditorio hasta la bandera.

El jueves 31 de marzo se proyectó la película “María y yo”, en los cines Box del Centro Comercial Luz de Castilla, una cinta reconocida con numerosos premios y candidata este año a los Goya, que narra la vida cotidiana de una adolescente con autismo. “numerosos fueron los segovianos que se acercaron a conocer un poco más de la problemática de este trastorno a través de esta película-documental” señala la propia organización.

Para cerrar los actos, el centro de la ciudad acogió la celebración del Día Mundial de Concienciación del Autismo, inaugurado en un acto al que acudieron los concejales, Andrés Torquemada y Blanca Valverde y que estuvo acompañado por el clarinete y la guitarra de Mario Díaz y Andrea Sanz Góme, respectivamente.

Además del stand colocado frente a la Oficina de Turismo de Segovia en la Plaza del Azoguejo, que ofrecía información sobre el TEA, se ofreció frente a la Iglesia de San Millán, una gran paella solidaria, en la que cerca de 350 segovianos pudieron disfrutar del arroz del cocinero Julián del Barrio, que remató una jornada en la que la solidaridad y el acercamiento a esta enfermedad, fueron las indiscutibles protagonistas.

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