El artista segoviano Alberto Fernández Hurtado apenas había expuesto su obra, cuando un amigo le comentó que en Grecia era muy frecuente que los creadores tuvieran su propio espacio de exposición y venta. Así surgió la idea de convertirse en socios y abrir, en enero de 2016, ‘Art Gallery Fernández Hurtado’.

Su socio fue el que sentó las bases del proyecto porque tenía claro que “la galería tenía que estar en la Calle Real, la artería principal de Segovia, en un local a pie de calle y con un amplio escaparate”, resume Fernández Hurtado. Querían huir a toda cosa, del “concepto puramente elitista de escaparates tapados, que es lo que ve venía haciendo hasta ahora”. Su galería de arte es “un espacio donde la gente puede entrar para ver mi obra o la de otros artistas, directamente, sin necesidad de intermediarios”.

La galería es, también, “un punto de partida para ir más allá”, porque a Segovia viene gente de todo el mundo. Han tenido la visita de gente de Estados Unidos, “de varios ministros de cultura de países sudamericanos”. La última, un coleccionista de arte chino que adquirió varias obras de Alberto Fernández. “Es muy importante que la obra se vaya llevando por todo el mundo, porque cada lugar es un escaparate más”, asegura. Como artista no tiene la necesidad de irse a otro lado, porque “Segovia es uno de los mejores escaparates”.

Aunque pueda sonar algo raro, la manera de trabajar en la Art Gallery Fernández Hurtado, es “ir improvisando” porque “vamos conociendo un mundo nuevo que nos está abriendo puertas que no sabíamos que existían”, reflexiona el artista segoviano. El objetivo está cumplido desde el primer día, “enseñar mi obra al mundo”. Resume que no hay grandes metas, ni objetivos económicos, ni fechas que cumplir, sino “dejar que las cosas vayan surgiendo”, porque las prisas te pueden llevar hacer cosas de las que “luego te puedas arrepentir. Prefiero que cada paso que demos sea un paso bien dado”.

Colaboraciones

En este tiempo, han dado a conocer la obra de diez artistas. Su idea es que las personas que expongan, le ayuden a crear la personalidad de la galería. “Quiero que tenga un discurso a lo largo del tiempo, que lo que se cuente tenga coherencia”, explica Alberto Fernández. Un objetivo que pasa por conocer tanto la obra como a los artistas. “Nos basamos en la calidad y eso hace que las personas elegidas estén a punto de dar un salto cualitativo”.

Pone como ejemplo, a su primer invitado, Rigoberto Camacho, que ahora mismo, “está exponiendo en toda Europa al nivel más alto”. También, gente muy joven, como Richard García, de tan solo 20 años, “expuso aquí es buenísimo”. Va despacio y no tiene obra suficiente todavía, pero “esperaremos y volverá a exponer”.

Una vez concluidos sus estudios, Alberto Fernández Hurtado, podrá dedicar más tiempo a las tareas de comisariado de la galería. Para él, lo que más le ha aportado, es tener que hacer el esfuerzo de buscar “dentro de mí, lo que de forma intuitiva estoy contando en mi obra, llevarlo a la razón para expresarlo con palabras”. Al contar sus ideas, asegura, que parece que “todo se va ordenando” y que se siente más seguro, “pisando las baldosas que no se mueven”.

Vocación tardía

La trayectoria de Alberto Fernández Hurtado está llena de curiosidades. Es un artista de vocación tardía. Su primer amor fue el deporte, concretamente, el ciclismo. “A los 18 años era ciclista y solo tenía ojos para la bicicleta”, recuerda. Su madre quería que se matriculara en Bellas Artes pero él no entendía su interés porque apenas dibujada en casa, “sólo lo hacía cuando no podía salir a entrenar”.

Cuando abandonó el deporte de las dos ruedas, montó una empresa de construcción, hasta que un día, “decidí estudiar algo relacionado con el arte”. Su idea era el mundo de los murales, “por su relación con la construcción”, pero aprobó el examen de acceso a Ilustración, en la Escuela de Arte de Segovia. También estudio, cuatro años, de Diseño de Producto. Finalmente eligió el camino del arte y no del diseño.

El arte se adapta como un guante a sus pensamientos. Asegura que su forma de trabajar es válido para un ambiente donde hubiera otras personas que dependieran de él. “Improviso mucho, me dejo llevar por la intuición, que surja el azar”, explica Alberto Fernández. El artista reconoce que pueda estar un mes trabajando en una obra y que finalmente desaparezca, porque “ese azar que busco constantemente, no haya sido capaz de gestionarlo”.

A sus cuarenta y dos años, afirma, que el arte es libertad y pura emoción. Dos ideas que traslada a la galería de arte, donde sólo se atiende al cliente si lo solicita, “se le deja que pasee tranquilamente”. En la planta de calle, está la zona de exposición, y en la planta baja, el fondo de galería, que también es visitable. “Algo que tampoco suele ocurrir, pero tenemos un gran un armario metálico donde cabe un montón de obra para que la gente lo puede mover cómodamente y cada cual disfrute del arte a su manera”, afirma el artista segoviano.

La opinión del público

Le gusta el desafío de tener que exponer su obra tan continuamente, por “el feedback”, que le transmiten sus compañeras Fernanda y Marta, encargadas de atender la galería. “Saber cómo va encajando la obra con la gente, para mi es una novedad porque no había expuesto mucho”. Un camino que le está dando muchas satisfacciones, aunque, reconoce, que su obra “no es un fácil. Es una figuración bastante cruda, que no se digiere muy bien”.

La comunicación con el público es un punto importante del arte contemporáneo, porque es el espectador, el que termina cada obra, “y el artista es consciente de ello”. Alberto Fernández explica que no hay que entender de arte, “dependiendo de tus vivencias, pasado y presente, vas a recibir las cosas de una manera”.

El 15 de septiembre, Alberto Fernández Hurtado, inaugurará la siguiente exposición de la galería, con obra suya, con material inédito. Además, en este mismo acto, se presentará un nuevo dúo musical, formado por Cristina Angulo y el guitarrista Gaspar Payá.

Imagen: Diego de Miguel – ICAL