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No hay evidencia científica de que el 5G suponga daño para la salud, según un investigador del CSIC

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catedrático de Magnetismo y secretario general del Consejo Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), Antonio Hernando, ha defendido que no hay pruebas que demuestren que haya daños para la salud de las emisiones por debajo de los límites legales establecidos que son superiores a los que utilizan las empresas de telefonía. Varios expertos del CCARS ofrecieron una conferencia sobre ‘La visión científica de la tecnología 5G’, que se implantará de modo pionero en Segovia y en Talavera de la Reina.

El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y secretario general del CCARS, Miguel Ángel García, mantuvo el mismo planteamiento al afirmar que con el conocimiento científico que hay hasta ahora “no hay ninguna evidencia científica de que si se cumplen los niveles legales haya efecto nocivos para la salud”. García recordó que los niveles de emisión marcados por la normativa están por encima “de las emisones reales” porque las operadoras están “entre un uno y un tres por ciento por debajo del límite legal”.

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Miguel Ángel García expuso que en todos los estudios científicos sobre las posibles consecuencias de la Radiofrecuencia en la Salud coinciden señalar en que son “pocos” y que uno de los más graves que se les achaca a los campos electromagnéticos como la aparición de tumores malignos cerebrales “no está demostrado” y por lo tanto es “una tecnología que, por lo que sabemos hasta ahora, es segura”.

La tecnología del 5G, resumió García, es una evolución más de la telefonía, “un avance más tecnológico” que no supone cambios porque “no se va a radiar más potencia ni se va a ha aplicar una legislatura diferente a la que se venía aplicando hasta ahora”. Miguel García argumentó que la legislación nacional es única para todas las ondas y campos electromagnéticos que se pide por igual al wifi, radio, televisiones o telefonía móvil.

El investigador del CISC explicó que esta normativa legal está basada en los estudios de los comités científicos aprobados por la Unión Europea para los campos electromagnéticos que establecen “cuáles son los niveles de exposición” y, por lo tanto, “cualquier tecnología nueva que salga se tiene que adaptar a esa normativa”.

Más antenas, menos potencia

García también remarcó que con el 5G habrá más antenas pero emitirán con menos potencia y lo explicó con el símil de una conversación de dos personas que están a 100 metros que para oírse tienen que hablar fuerte pero “si se pone una persona cada 20 metros, habrá más personas pero obviamente hablará un volumen más bajo”.

El médico y presidente de este comité científico, Javier Lafuente, defendió su total independencia, tras las críticas vertidas por la plataforma surgida en Segovia contra el 5G, por que son consejo formado por físicos, biólogos, profesionales sanitarios y catedráticos de Derecho en el derecho aplicado a estas tecnologías, cuya misión es “recopilar toda la información y estudios serios y creíbles, de categoría científica”, con el que elaboran un informe trianual.

El catedrático Antonio Hernando también mostró su malestar por las opiniones lanzadas por esta plataforma porque ellos son expertos del ámbito científico, médico y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y, en ningún caso, han trabajado en compañías de telefonía. Hernando dejó claro que sus opiniones se basan en amplio conocimiento de los campos electromagnéticos y que el Ayuntamiento de Segovia les propuso “sencillamente que vinieran a contar la situación actual de la ciencia”.

Segovia, junto al municipio toledano de Talavera de la Reina, fue elegido por Telefónica como ciudades pioneras en la implantación de las capacidades de la tecnología del 5G, que permitirá que las nuevas aplicaciones y casos de usos de esta tecnología, se puedan desarrollar en nuestra ciudad antes que en otras capitales de España.

En Segovia, según informó la gerente del Área de Innovación de Telefónica, Mercedes Fernández, hace unos meses, será el proyecto del coche conectado con múltiples aplicaciones que ayudarán en la conducción asistida, permitiendo aplicaciones de entretenimiento y de información a través de las pantallas en los vehículos para “bajarse contenidos” y “trabajar durante el viaje”

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