Clara Luquero cumplió ayer 100 días “intensos, apasionantes y de dormir poco” desde su investidura como alcaldesa de Segovia, “suficiente” para tener “más o menos tomada” la decisión sobre su futuro tras despejar la incógnita de “qué se puede hacer con el poder”. Con esa duda respondía a la prensa cuando se le preguntaba en abril si también sería la candidata del PSOE a las próximas elecciones municipales.

Apenas tres meses después, Luquero destaca de esta etapa la puesta en marcha de un programa estival de alimentación para niños de familias sin recursos como el momento personal más satisfactorio. “Puede parecer una cosa muy sencilla, pero a mí me hizo sentir especialmente bien”, apunta en una entrevista concedida a la agencia Ical. “¿Recuerda aquello que decía de ‘el poder para qué’? Pues para esto quería comprobar que servía, para dar respuestas rápidas desde la Administración a quienes peor lo están pasando”.

La regidora socialista, que afirma que ahora pasea por la ciudad con una libreta en el bolso donde anota las peticiones de los ciudadanos que la abordan y ya está “llena”, señala que en este tiempo ha recibido “tanto cariño en la calle que casi da hasta pudor, aunque también hay que ser realista porque quien te critica tampoco va a venir directamente”. Se siente “respaldadísima” por su partido y, al preguntarle si se ve con fuerzas para presentarse, contesta que siempre las ha tenido, por lo que no es una cuestión de energía: “Soy una persona muy vital, para cuando he empezado en esto ya llevaba once años a pleno ritmo (como edil de Cultura) y no he faltado ni un día, ni por enfermedad ni nada, y toco madera”.

Sin embargo, a pesar de que en cada respuesta invite a pensar que va a aceptar el reto de las urnas, cualquier interpretación no pasa de mera especulación porque asegura que no ha desvelado ni en público ni en privado qué quiere hacer. “Cada cosa en su momento: aún debo hablarlo con el partido, aunque tenga todo el apoyo del mundo, y primero en casa”, explica. “Mi familia todavía no sabe nada, lo que ve es que llego a casa, que me voy aparte a leer documentación y preparar cosas y que me dan las dos de la madrugada, eso ve mi familia. Pero no pasa nada: ellos ya lo sabían, yo les pedí paciencia, llevo mucho tiempo en esto y sabían perfectamente cómo me iba a implicar”.

“Quería darme el verano de plazo para acabar de madurar la decisión, aunque ya esté tomada más o menos”, sea cual sea, dado que “en 100 días te da tiempo a ver qué se puede hacer, qué puedes resolver y qué no”, reconoce. Así que “en principio” mantiene la idea de esperar hasta septiembre u octubre, pero “tampoco es seguro” y no descarta anunciarla antes.

“100 días muy intensos”

Luquero tomó el bastón de la Alcaldía el pasado 5 de abril de manos de Pedro Arahuetes, quien dimitió “por motivos personales”. Desde entonces, por cierto, cuenta que apenas ha hablado con su predecesor: “Le dije en su momento que si no surgía un tema en el que hubiera que recurrir al histórico que tiene en su cabeza le iba a molestar lo menos posible y sólo hemos coincidido en cosas gratas”, recuerda. “Cenamos juntos un día en ferias, hemos tomado algo por ahí varias veces, también con otros concejales, y me lo he encontrado por la calle y le veo más joven, se ha quitado una década de encima, pero él tomó su decisión (la renuncia) y ahora me corresponde a mí gobernar la ciudad”, subraya.

“En estos 100 días me he reunido con el presidente de la Junta, con varios consejeros, con la mayoría de las asociaciones de vecinos de la ciudad… y he estado presente en la sociedad segoviana en todo lo que he podido, empapándome de todos los temas”, relata Luquero. De su cita con Herrera (7 de mayo), que no se sentó con Arahuetes en sus últimos seis años y medio como alcalde, celebra el desbloqueo del conflicto de la estación de autobuses para que siga operativa hasta que se lleven a cabo las obras para su adaptación a la legalidad; y el compromiso del Ejecutivo autonómico de redactar este año el proyecto del nuevo instituto de San Lorenzo para iniciar su construcción al siguiente.

También valora el acuerdo con la Junta para que ceda al municipio la titularidad de la céntrica y deteriorada avenida de la Constitución, cuyo arreglo cofinanciará con el Consistorio en los primeros meses de 2015. Aunque lamenta “el disgusto” de no haber regresado de Valladolid con plazos para la ejecución de la segunda fase del campus María Zambrano.

Los “pequeños incendios” del día a día (en referencia a arreglos menores y otras demandas vecinales) también le han llevado su tiempo, que por otro lado ya estaba ocupado en buena medida por sus responsabilidades en Cultura: “Estamos primando la agenda de Alcaldía, que es verdad que tiene un montón de trabajo, pero decidí no delegar la Concejalía, es una apuesta personal”.

Una doble competencia que le suele limitar el sueño a “cinco o seis horas diarias”, aunque “se puede hacer si uno está dispuesto a dar de sí lo que tiene que dar”, defiende. “He tenido reuniones a las 11 de la noche de un sábado y no tengo ningún problema por ello para poder compaginar la Alcaldía con Cultura”, porque “si uno se entrega hasta la médula y está dispuesto a dejar de lado hasta cierto punto la vida personal para centrarse en la defensa de la ciudad, se hace y se acabó”.

En este tiempo dice que no se ha topado con sorpresas: “Llevar toda la etapa de Arahuetes en política municipal ha hecho que no me encontrara nada importante en ese sentido. Esperaba encontrarme problemas y problemas hay, y esperaba luchar por resolverlos y eso estoy haciendo”. ¿Y decepciones? “Tampoco especialmente, decepción sería no encontrar soluciones a los problemas y ahí estamos peleando”.

 

Previsiones

En algún momento de agosto planea tomarse unos días de vacaciones y, de cara a los diez meses que quedan de mandato, no faltan cuestiones pendientes. En septiembre quiere proceder a la aprobación inicial del Plan Especial de Áreas Históricas (Peahis): “Me gustaría que fuera por consenso, y luego (durante el periodo de exposición pública) habrá miles de alegaciones y ya nos hemos buscado apoyo jurídico de refuerzo para sacar todo eso adelante”.

También siguen abiertas las negociaciones con la concesionaria del transporte urbano para incorporar “cuatro o cinco autobuses más a principios de 2015”, aparte de los cinco que han llegado en este ejercicio. “Soy consciente de que los vehículos tienen sus años y hay que renovar la flota”.

Antes, en otoño, aguarda la puesta en marcha del servicio de comida a domicilio para discapacitados y personas mayores con problemas de movilidad; y la lista de asuntos que abordar a corto plazo continúa, aunque en el horizonte se perfila con creciente claridad la silueta de las urnas. Luquero sigue insistiendo en que si comunicara al partido la decisión de presentarse no le importaría competir en unas primarias, “aunque los estatutos digan que no hace falta” porque quienes ya son alcaldes tienen preferencia. “Cuanta más democracia mejor”, pero para ello sería necesario que surgiera otro aspirante y, en cualquier caso, primero debe ser ella quien dé el paso.

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