Pan, huevo, mantequilla, leche, azúcar, extracto de vainilla y canela en polvo. Se bate el huevo, se añade leche y se sigue batiendo. Se añade azúcar, extracto de vainilla y por último la canela en polvo (sino canela en rama). Se bate un poco más. Se pone la mantequilla al fuego. Se unta el pan, que suele ser duro, y cuando la mantequilla está caliente se pone el pan a freír. Un par de minutos por lado bastará y ¡Ya están listas!.

¿De qué estamos hablando?. Sí, son las torrijas. Llega la Cuaresma y con ella las famosas torrijas, un postre de gran tradición, sencillo de elaborar y muy rico, que estos días es protagonista en bares, pastelerías y también en los hogares. A más de uno seguramente le habrán dicho “Toma hijo unas torrijas que hice ayer”, “Pronto es ya jueves santo voy a decirle al panadero que me reserve una barra de pan para hacer torrijas”, “Van a venir tus primos, voy a preparar una bandeja de torrijas”… ¿A que os suenan estas frases?.

Las torrijas son el dulce más típico de la Semana Santa en nuestro país. Un plato muy fácil de elaborar que consiste básicamente en rebanadas de pan empapadas en leche, rebozadas en huevo, fritas en aceite y endulzadas con azúcar, canela, almíbar o miel. Una receta sencilla que ofrece como resultado un postre suave, tierno y cremoso, ideal para desayunar o tomar como postre después de comer.

A muchas de nuestras abuelas o tías seguramente les hayamos oído decir que el consumo de torrijas se realizaba sobre todo para compensar con un toque de dulzor las restricciones en época de Cuaresma a la hora de comer carne y también para aprovechar las sobras del pan. Hoy día las torrijas son, sencillamente, un postre rico y nutritivo, destinado al disfrute de toda la familia, que puede degustarse en cualquier momento.

A pesar de ser las protagonistas en bares y pastelerías de toda España durante la Semana Santa, las torrijas tienen una gran tradición hogareña, que todavía sigue presente. En su momento se hicieron muy populares, sobre todo porque los ingredientes estaban al alcance incluso de las economías domésticas más humildes. Y todavía son muchos los hogares que las elaboran de forma casera y a su gusto: con canela, con limón, con naranja, con miel, con leche, con vino… Existen muchas variantes de este postre y cada forma de preparar torrijas es única y especial. ¿Os habéis parado a pensar que no hay dos torrijas iguales? ¿Te atreves a prepararlas?.

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