Sin duda el periodista y locutor Alfredo Matesanz es el que debe y puede hablar sobre la historia de Segovia. Durante todo este tiempo ha sido testigo y ha contado a través del micrófono de Radio Segovia los acontecimientos más relevantes de la provincia.

El apasionamiento de la transición política, el miedo del golpe de estado, el triunfo de Perico Delgado en el Tour narrado en directo para todos los segovianos desde los Campos Elíseos, el nombramiento de Segovia como ciudad Patrimonio de la Humanidad, y, sobre todo, dar voz en su programa al testimonio de cientos y cientos de segovianos y segovianas, lo que sin duda contribuyó a acortar las distancias entre los territorios. Son razones, entre otras por las que la Diputación le ha nombrado Hijo Predilecto de la Provincia.

Escuchar la voz de Alfredo en los hogares segovianos era una costumbre. Él era uno más de la familia. La compañía de la soledad. El altavoz de la gente. “He vivido intensamente la provincia a través de la radio. Era y es el nexo de unión de los pueblos con la capital, en una provincia afectada tanto por la despoblación. Acortaba distancias. Las zonas más alejadas, se sentían próximas y no olvidadas gracias a la radio, que hacía una función social importantísima. La radio también era la compañía de muchas personas en soledad, por eso he percibido siempre el cariño de la gente, porque para ellos era como uno más”.

Lo dice el propio Alfredo Matesanz cuando reflexiona sobre su labor tras ser nombrado Hijo Predilecto de La Provincia de Segovia por la Diputación. Esa función social que ha conseguido con el medio y su labor han sido, entre otros, motivos para este nombramiento “por el que estoy muy agradecido. Fue una gran noticia que recibí con orgullo y me honra, como también me emocionó la llamada del presidente de la Diputación para comunicármelo”.

Ese pulso diario con la actualidad, con los testimonios le permite aportar unas conclusiones sobre la vida que son auténticos lemas: “La radio era importante para los pueblos, permitía sacarles del olvido, contar sus cosas, sus fiestas, sus actos culturales. El medio me ha permitido conocer a muchos alcaldes, y ser alcalde de un pueblo es practicar la política pura en la distancia corta; es el ejercicio de la política más bonito que hay”. Por ello cree que los alcaldes han de tener una gran vocación.

Tratar con tantas y tantas personas, le convierte en una voz autorizada para definir el carácter segoviano: “Es algo hermético, impasible. Aguanta mucho; en otros sitios se mostrarían reacciones ante muchos acontecimientos. Aquí se aguanta… la expresión ¡tendrá que ser así! lo define muy bien… pero es carácter, no conformismo. Por otra parte, son personas que defienden la amistad y con gran respeto a la palabra dada, que consideran algo muy serio y la mantienen”.

A lo largo de su carrera, evidentemente son muchas las cosas que ha contado. “Una de las que más me gustó contar fue la designación de Segovia como ciudad Patrimonio de la Humanidad; quizá no conllevó todas las ventajas que se suponía vendrían con esa declaración. También el triunfo de Perico en el Tour de Francia, narrando en directo su llegada a la meta de la última etapa”.

Además, recuerda la gran incertidumbre que rodeó al golpe de estado del 23- F, que le pilló de turno, y por su puesto las noches electorales segovianas, que recuerda con gran pasión y alguna anécdota: “En los tiempos de las primeras elecciones los datos electorales ofrecidos por parte del Ministerio de Interior se tramitaban muy lentamente y se ofrecían tarde. Nosotros en la radio, con la ayuda del técnico ideamos un sistema de conteo que tras recopilar nosotros los datos de las mesas ofrecía los resultados casi en tiempo real y mucho antes que los del Ministerio. La irrupción de las nuevas tecnologías le hicieron prescindible, pero aún así le mantuvimos hasta el último momento”.

La Transición

Como otros periodistas de su generación aprecia y destaca el momento político de la Transición en España, aunque apunta que “si en aquel entonces hubieran existido las redes sociales, la transición no se hubiera llevado a cabo tal y como la conocemos ahora. Están perjudicando a la información periodística, por eso el periodista que filtre, que valore, que sopese y que contraste, es tan necesario ahora”, subraya. Y ser locutor en una mal llamada radio de provincias, nunca lo frustró: “Al contrario, es enriquecedor, porque lo que haces transciende, sabes que llega a la gente, lo reciben y te lo transmiten, no se diluye como pueda ocurrir en las grandes ciudades”.

También tiene palabras para los otros nombrados. “La vida de Radio Segovia es paralela a la del Mester. Los hemos acompañado a todos sus acontecimientos…y ellos ponían la música siempre al programa que se hacía toda la noche de Nochebuena. Han trascendido a la provincia, han hecho región y provincia. A Perico le conozco desde que era un chaval, siempre jocoso y llevando a Segovia en el corazón” y de Ricardo Díez, alcalde de Castillejo dice “que si lleva 55 años de alcalde será porque la gente le quiere y es por algo. Es todo un ejemplo”.

A Segovia la ve con un futuro basado en sus atractivos principales: cultural y paisajístico. “Segovia tendría que despegar por ser sede de actividades y eventos culturales de gran magnitud aprovechando su cercanía a Madrid, porque seguimos mirando a Madrid. Hay que aprovecharse de ese gran mercado turístico como ciudad de reuniones y manifestaciones culturales de gran nivel”.

Ya retirado se confiesa que ahora se dedicará a conocer más y mejor la provincia directamente, viajándola, porque su etapa de profesional se lo impidió, a su nieta de 3 años y a la pintura: “fui vecino de Lope Tablada y no se me da mal”. Se le insiste en escribir lo que sabe, pero de eso no se pronuncia. Será que algo hay.