La Plafatorma Vecinal en Defensa de la AV-SG500, constituida en El Espinar, ha pedido que la vía sea declarada como “slow road” o carretera lenta, una figura que existe en países europeos para proteger carreteras que están perfectamente integradas en el entorno, en parajes de alto valor paisajístico como Campo Azálvaro.

Con la propuesta esperan conseguir lo contrario de lo que plantea el proyecto (su conversión en vía de alta capacidad). “No tiene sentido destruir el paisaje, alterando esta carretera y transformarla en una especie de nacional o autovía”, aseguraba el portavoz de la Plataforma Vecinal, Carlos Bravo, que precisó que “existen tres alternativas para el tramo entre Ávila y Madrid: la N-110, la AP-6 y la carretera de El Escorial”.

La plataforma afirma que la alternativa que promueve “es completamente sensata y está avalada por la normativa. Ahora mismo no es peligroso discurrir por ella, si se respetan los límites de velocidad”. “Planteamos que la Junta lo limite a 70 kilómetros por hora, que se establezca una prohibición de circulación de camiones salvo para los usos autorizados de acceso a las fincas ganaderas y que se clasifique como vía preferente para los ciclista. También, pedimos que se instale un radar de tramo a la salida del polígono industrial Los Llanos de El Espinar hasta la entrada a Ávila capital. Hay pocos coches pero van a una velocidad inusitada y generan problemas para el tránsito del ganado y las acciones tradicionales que hay”, señala Carlos Bravo.

 

Usos ganaderos en peligro

A esta plataforma se han sumado ganaderos de la zona preocupados por los efectos que tendría en sus explotaciones la transformación de la AV-SG 500 en una vía de alta capacidad. “Si se hace esa carretera, condenan a la miseria a toda la zona que no tiene otro uso que no sea el ganadero. Nos obligarían a cerrar las explotaciones porque en una carretera de alta velocidad no podemos mover ganado. Es completamente imposible. Es una aberración, además de cargarse un ecosistema único en Castilla y León”, afirma el ganadero Antonio Gascuñana.

 

Paisaje protegido

“Es una carretera que a mí personalmente me gustaría que mis nietos pudieran disfrutar porque ahora mismo se puede ver un águila imperial, milanos real, buitres leoneados, corzos, jabalíes, …Quedan pocas zonas tan bien conservadas como ésta”, indicó Rosa García, ganadera y vecina afectada. Encima de la mesa, vuelven a poner, como ya se hizo hace diez años, la inclusión de Campo Azálvaro en la Red de Espacios Naturales de Castilla y León, como Paisaje Protegido.

Para los coletivos que conforman la Plataforma, es un paisaje rural de singular belleza, valor cultural y de gran importancia para la conservación de la biodiversidad. “Campo Azálvaro ha sido objeto de estudio por ser un ejemplo de desarrollo sostenible”, recalcó Carlos Bravo. Les preocupa que el proyecto de la AV-SG 500 y su enlace con la AP-6 se proyecte en tres fases distintas y ya no sea necesaria la Declaración de Impacto Ambiental.