Miguel Ángel Herranz, un hombre que lleva casi dos décadas dando vida a Jesús de Nazaret en la tarde noche del Viernes de Dolores, en la representación del Vía Crucis por las calles del barrio de San José, en Segovia capital. Sólo una lesión de espalda le impidió en el año 2005 cumplir con esta tarea, a la que cada año se entrega en cuerpo y alma. Una pasión que ha transmitido a sus hijos, que están dispuestos a coger el testigo.

Este 2018, los vecinos de San José celebran la edición número 20 del Vía Crucis Escenificado de la Pasión. La tarea en principio más complicada de encontrar a la persona dispuesta a interpretar a Jesucristo fue una de las más fáciles. Así lo recuerda Miguel Ángel Herranz cuando, junto a Fernando Marín, le propusieron al entonces presidente de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad, Angel Santos, la idea que él había visto y vivido en primera persona en la Semana Santa del municipio madrileño de Chinchón.

“Fue Fernando Marín, -recuerda Miguel Ángel Hernández- el que le dijo ‘mira si ya tienes a Jesús y al Cirineo’. Yo tenía ya la barba pero el pelo casi rapado”. Y dicho y hecho, a finales del año 1998 se pusieron manos a la obra para tenerlo todo listo para la Semana Santa de 1999. “Comenzamos siendo una docena de personas”, remarca Miguel Ángel, y en esa primera representación los miembros de la Banda de Tambores y Cornetas ‘La Piedad’ fueron imprescindibles para llevar a cabo el proyecto, convirtiéndose en los Apóstoles de Jesús en La Última Cena o ayudando en el momento clave de la Crucifixión.

El próximo viernes, 23 de marzo, serán 60 vecinos de San José los que lleven a cabo la representación de las 14 escenas del Vía Crucis. Una escenificación a la que se suman personas anónimas que se visten con su chilaba y se suman al pueblo de Israel. Con el paso de los años, desde la Cofradía, que ahora preside el propio Miguel Ángel Herranz, han ido mejorando el apartado técnico de iluminación y sonido, la ambientación y los escenarios para las diferente estaciones.

Interpretar a Jesús de Nazaret es un gran reto para cualquier actor y un reto mucho mayor para Miguel Ángel Herranz que nada tiene que ver con el mundo de la interpretación. De hecho trabaja en una empresa de mensajería y echa una mano en el kiosco de prensa que tiene su mujer. Miguel Ángel asegura que prestar su cuerpo y voz a Jesús “te influye mucho. Cuando te vistes, cambias y eres otra persona. Tienes que estar totalmente mentalizado en lo que estás haciendo”. Además, tiene claro que para poder interpretar a Jesús hay que ser creyente.

Esfuerzo físico y mental

La escenificación del Vía Crucis de la Pasión comienza a las 20.30 horas, a las puertas de la Iglesia Parroquial con la fiesta del Domingo de Ramos, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén a lomos de una borriquilla. Según van pasando las escenas, el cansancio y el esfuerzo se van reflejando en las emociones y sentimientos de Miguel Ángel que reconoce que se ha llevado algún latigazo en “sitios que no te esperabas” y después tiene que afrontar el recorrido con la cruz a cuesta, con las tres caídas.

“Cuando llegas arriba y crees que ha terminado todavía queda lo más difícil porque es un de los momentos que más espera la gente, la Crucifixión”, asegura Miguel Ángel Herranz. Un momento sobrecogedor, noche cerrada en ciudad de Segovia, y en la zona más alta del barrio, se colocan las tres cruces y se escenifica la muerte de Cristo junto a los dos ladrones y el descendimiento del cuerpo de Jesús de la cruz. El público asiste con gran respeto a esta escenificación de las catorce estaciones del Vía Crucis.

El reto de Miguel Ángel Herranz y sus compañeros es seguir adelante con el esfuerzo y la implicación del barrio de San José, y de personas “como el romano que está a mi lado en la fotos que siempre ha estado ahí”. Lo mismo que Fernando Marín, que además de interpretar al Cirineo, que ayudó a Jesús a cargar con la cruz, también interpretar a Poncio Pilatos

Un trabajo de todos

Para el día del ensayo general, el viernes de la semana anterior, todo los participantes hacen un esfuerzo para estar presente. Miguel Ángel Herranza afirma que los jóvenes por tema de estudios y exámenes fuera de Segovia no siempre pueden acudir. Desde la Cofradía de La Piedad se están planteando abrir a personas de otros barrios de Segovia para que puedan sumarse a esta iniciativa que ya tiene 19 ediciones a sus espaldas.

La continuidad del Vía Crucis está garantizada, así como el compromiso de Miguel Ángel Herranz para seguir llevando el peso de la representación en el papel de Jesús. Durante estos días previos, en los que el invierno sigue dejando lluvias, nieve y frio, se cuida de un modo especial para llegar en buenas condiciones. Uno de sus hijos, que tiene 18 años, ya le ha comentado que no le importaría seguir su pasos en esta importante tarea.

Toda la familia de Miguel Ángel Herranz está implicada, su mujer, sus hijos sus suegros… en la representación del Vía Crucis. Todos echan una mano en lo que haga falta, la preparación de los escenarios o la iluminación para el momento cumbre de la Crucifixión. La familia de Miguel Ángel Herranz es el ejemplo del compromiso y la implicación de todo un barrio, de la Cofradía de ‘La Piedad’, por vivir la Semana Santa.