Pese a que en términos absolutos el parque de coches eléctricos en España está en un 3 por ciento, los crecimientos en las ventas, del orden del 185 por ciento mensual, y lo que está pasando en el mercado internacional, con países como Noruega donde la electricidad mueve el 23 por ciento de los vehículos, indican que se trata de una tendencia imparable que en Segovia topa con un problema estructural: la falta de puntos de carga para realimentar las baterías.

Y es que en la provincia solo hay un punto de carga público, en Segovia ciudad. Para paliar esta situación, el área de Promoción Económica de la Diputación de Segovia ha encargado un estudio a la consultora EcoInversol para conocer como debe ser la red de puntos de carga. Según este estudio, y considerando tanto la autonomía de la batería como la velocidad de carga, en Segovia capital se precisarían unos 152 puntos de carga, de ellos unos 53 de responsabilidad pública y el resto en instalaciones privadas con uso general; y en la provincia un mínimo de 72 puntos de carga, de ellos unos 47 de responsabilidad pública y el resto  en instalaciones privadas para uso general.

A juicio de José María Escudero, de la empresa Ecoinversol, la clave está en la figura administrativa del gestor de carga y que conlleva importantes incentivos. “Solo pueden tener un punto de carga para la venta al público quienes sean gestores de carga. Una figura administrativa no especialmente compleja, ya que solo obliga a ampliar el objeto social empresarial y llevar una contabilidad independiente. A cambio, el gestor de carga tiene la posibilidad de acogerse a la compra directa de energía del sistema eléctrico, con importantes descuentos sobre la tarifa. De este modo, una empresa que de por sí tenga un importante gasto eléctrico (hoteles, granjas, etc…), deviniendo gestor de carga, puede prestar ese servicio minimizando en su facturación el gasto en electricidad”, explica.

Jaime Pérez, diputado responsable de Promoción Económica, explica el interés, también, de dotar a Segovia de los puntos de carga para hacer frente al incipiente turismo que usa vehículo eléctrico. “Un punto interesante es la estación AVE. Allí habría que disponer de algún servicio de alquiler de vehículos eléctricos, lo que aunado con un mapa de puntos de carga bien definido, puede ser una opción turística de futuro”.

Recargar el coche eléctrico es un problema con muchos ángulos. En primer lugar están los costes, diferentes en función de los tramos horarios, aunque siempre muy por debajo de lo que cuesta un coche térmico (cargar “pila” para 100km puede salir entre 0,9 euros o 2 euros). Luego hay que considerar la velocidad de carga, que depende de la potencia contratada. “Actualmente tenemos tres tipos de puntos de carga, los lentos e intermedios, con costes de 3.000 y 4.000 euros, y los ultrarrápidos, que en 20 minutos recargan la batería, pero que tienen un coste de unos 40.000 euros”.