A punto de echar el telón al curso 2017/2018, el Colegio Claret celebró su tradicional jornada familiar en la que alumnos, padres y profesores, junto con amigos vinculados al centro, despiden de manera conjunta un curso que ya está tocando a su fin y que, para los estudiantes, se prolongará ya, únicamente, hasta el próximo viernes, momento en el que recogerán sus boletines de notas en vísperas de las vacaciones estivales, a buen seguro, bien ganadas, en la mayoría de los casos.

Más de 600 comensales degustaron la paella que sirve de pretexto para poder reunir a los miembros de la comunidad educativa claretiana y que se desarrolla dentro de un programa en los que nunca faltan la Eucaristía de inicio del día, las exhibiciones artísticas de los más pequeños, los campeonatos de juegos de mesa, los hinchables, los juegos de agua, aunque sean improvisados, y el baile final con el que se pone fin a esta reunión donde lo principal es el buen ambiente que rodea toda la jornada festiva y que es ya cita de obligada presencia dentro del amplio calendario de actividades que se han venido desarrollando, desde el mes de septiembre del año pasado, en el Colegio Claret.

La jornada sirve también para recordar las vivencias de estos nueve meses de curso que han servido para formar y forjar la personalidad de quienes las han experimentado en cada uno de los días en que permanecieron en este colegio.