Renovarse o morir. Esta debe ser la filosofía de una red social que desde su creación en 2004, y en España en 2007, no ha dejado de evolucionar para ofrecer a los usuarios una nueva forma de navegar por la red. Desde que Facebook sumara la opción de subir fotografías a la plataforma en 2005, muchos son los cambios que ha experimentado.

Ahora los álbumes no se redirigen a otra página, sino que desde la misma página de inicio, la nueva aplicación abre una ventana que sobre un fondo negro nos muestra las imágenes. La nueva manera de ver las fotografías mantiene intactas sus opciones y siguen por lo tanto en uso las opciones de “Me gusta” “Comentar”, información sobre el álbum en cuestión y los comentarios que la imagen ha recibido. Además, se mantienen también las opciones de “compartir”, “etiquetar foto”, “denunciar” y  “descargar foto”. 

El último cambio que la red llevó a cabo reconocía las caras de las personas en fotografías. Un reconocimiento facial que desde julio y como ya hiciera Apple, actuaba a partir de las etiquetas que ya estuvieran establecidas, de forma que la aplicación aproximaba coincidencias en las facciones de los amigos que pueda encontrar en el resto de imágenes en los álbumes que tengamos en el perfil.

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