Vanesa Martín (Málaga, 1980) tiene un don: la capacidad de emocionar. Compositora elegante y con un talento vocal que roza lo extraordinario, compareció Martín la fresca noche del viernes 14 de agosto en el Patio de la Real Fábrica de Cristales dentro del Programa de las noches mágicas del Real Sitio de San Ildefonso. Acompañada de cinco competentes músicos, Martín ofreció a los dos tercios de aforo cerca de dos horas de repaso a su trabajo de 2014 ‘Crónica de un baile’ aderezado con temas de sus tres otros discos de estudio.

El espectáculo comienza con ‘Sintiéndonos’ del álbum ‘Cuestión de Piel’ del año 2012, mostrando al público las líneas de lo que va a ser una noche de ruleta rusa de sentimientos y modélica en la calidad de los profesionales que ocupan el escenario. ‘Frenar Enero’ se convierte entonces en el arranque de un viaje musical por un puñado de temas interpretados con pasión y una solvencia técnica envidiable. La complicidad del aforo crece exponencialmente con cada estrofa de cada uno de los temas de Martín y la malagueña se viene arriba con chascarrillos relativos al “otoño en verano” e invitando a los asistentes a que se “enamoren” “canten y bailen” y que disfruten de una velada que augura “momentos bonitos pero también duros”

La noche avanza y descubrimos sobre el escenario, al que inexplicablemente le faltan pantallas gigantes para ver mejor a los músicos y cantante, tan pronto a una banda rock con una saltarina y enérgica lideresa como a una mujer frágil con temas como ‘Durmiendo sola’ de su primer disco ‘Agua’ de 2006, acompañada al piano por Alberto Miras y con el que dan ganas, literalmente, de saltar al escenario y abrazarla.

En el formato a campo abierto, con banda, el estruendo del acompañamiento quizá esconda a veces un poco el arrebatador torrente de voz de Martín que explota en los temas más ‘íntimos’ como ‘La piel’ y que en espacios cerrados debe resultar simplemente inenarrable. Vanesa Martín tiene voz de Semana Santa, de saeta y quejío. Aunque sus letras y su mundo poco tenga que ver con la religión y el sentimiento devoto.

El público, entregado, ríe las chanzas de la cantante a la que se la siente feliz sobre las tablas. Aboga Martín en una de sus interacciones verbales con el respetable por la cultura y “los que hacen posible que podamos subirnos a los escenarios cada día” y mientras el frío achucha a cada oveja con su pareja en el graderío, el escenario muestra la enésima metamorfosis de Martín esta vez con cambio de vestuario incluído para levantar a la parroquia con ‘Aún no te has ido’.  “…cuento las horas para vernos de nuevo” dice la letra. Pues eso.

Las canciones se suceden y el tiempo se agota. “yo por mí no me iría” dice Martín antes de presentar el tema inédito ‘Nueve días’ que se publicará en un dvd el próximo otoño “pero somos gente respetuosa y nos gusta dejar que la gente vaya ahora a hacer sus cositas a casa”

Joaquín Calderón al violín y guitarra, José Marín también a la guitarra, José Mena a la batería, Alberto Miras al piano y Popo al bajo acompañan a Vanesa Martín en la gira de un disco que pronto cumplirá dos años de su estreno y que en próximos días llevará a Argentina.

Vanesa Martín se reconoció apasionada de Segovia y La Granja “que suelo visitar de turista en invierno” y prometió volver pronto a cantar. La simpatía de la malagueña, su profesionalidad y su talento convencieron en San Ildefonso y le auguran una trayectoria trufada de sentimientos a flor de piel y de poesía en formato pentagrama. A veces la ‘magia’ no tiene que ver con sacar conejos de una chistera sino con emocionar hasta el llanto contando, y sobre todo cantando, aquello que el corazón te dicta.

Foto: imagen promocional de Vanesa Martín de su álbum ‘Crónica de un baile’/ Isaac Salido